La implantación de la factura electrónica ya no es una opción, sino una necesidad para las empresas que buscan eficiencia, control y cumplimiento normativo. Si tienes dudas sobre qué es exactamente, cómo funciona, cuáles son sus implicaciones normativas o cómo se calcula, en esta guía te lo explicamos de forma clara y práctica.
Desde Grupo Audinfor, como especialistas en soluciones tecnológicas para el sector energético, trabajamos a diario con sistemas de facturación electrónica para comercializadoras y distribuidoras. Sabemos de primera mano que entender bien este proceso marca la diferencia en la operativa diaria de las compañías.
¿Qué es la factura electrónica?
Una factura electrónica es un documento comercial equivalente a la factura en papel, pero expedido y recibido en formato digital estructurado. Tiene exactamente los mismos efectos legales y fiscales que una factura tradicional, siempre que cumpla los requisitos técnicos y normativos establecidos por la legislación vigente (Real Decreto 1619/2012).
La diferencia fundamental con un simple PDF o un documento escaneado es que la factura electrónica utiliza formatos estructurados (XML, UBL, Facturae) que pueden ser procesados automáticamente por los sistemas informáticos del emisor y del receptor. Esto elimina la intervención manual y reduce los errores operativos.
Una factura electrónica no es simplemente un PDF enviado por email. Para tener validez legal debe garantizar la autenticidad del origen, la integridad del contenido y su legibilidad, ya sea mediante una firma electrónica avanzada u otros medios reconocidos por la AEAT.

Tipos de factura electrónica
Existen dos tipologías principales que conviene distinguir bien:
Formato estructurado factura electrónica
Las facturas con formato estructurado contienen datos en un lenguaje informático estandarizado (XML, UBL, Facturae, EDIFACT) que los sistemas del receptor pueden leer y procesar automáticamente. Es el formato más eficiente y exigido en las relaciones con las Administraciones Públicas. En el sector energético, es el estándar habitual en las relaciones entre comercializadoras, distribuidoras y organismos reguladores.
Formato no estructurado, factura digital
Son documentos en formato imagen (PDF, facturas escaneadas) que requieren intervención manual o reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para ser procesadas. En la práctica del mercado se las denomina facturas digitales, aunque no se consideran facturas electrónicas en sentido estricto. Su procesamiento es menos eficiente y no permite la automatización completa del ciclo de facturación.
¿Es obligatoria la factura electrónica en España?
Sí. La implantación de la factura electrónica ya no es opcional para la mayoría de empresas y profesionales en España. La normativa ha avanzado de forma progresiva y el marco actual establece obligaciones claras tanto en relaciones con la Administración como entre empresas privadas.
Obligación con las Administraciones Públicas
Desde enero de 2025, todas las Administraciones Públicas están obligadas a recibir las facturas de sus proveedores en formato electrónico (Ley 25/2023). Las facturas deben cumplir tres requisitos específicos:
- Estar en formato Facturae (versión 3.2 o 3.2,.1)
- Estar firmadas electrónicamente con certificado digital reconocido.
- Identificar correctamente al destinatario: oficina contable, órgano gestor y unidad tramitadora.
Obligación entre empresas: Ley Crea y Crece
La ley Crea y Crece amplía la obligación de expedir y recibir facturas electrónicas a todas las relaciones comerciales entre empresarios y profesionales (B2B). Esto supone que el destinatario ya no necesita dar consentimiento expreso para recibir facturas en formato electrónico. La obligación se implementa de una forma progresiva en función del tamaño de la empresa.
VeriFactu: el nuevo sistema de facturación
El sistema de VeriFactu refuerza el control de la facturación electrónica exigiendo que los programas de facturación garanticen la trazabilidad e inmutabilidad de los registros. Su implantación afecta a empresas y autónomos obligados a llevar libros registros de IVA, y supone que los sistemas de facturación electrónica deben estar homologados y adaptados a estos nuevos requisitos.
¿Cómo funciona la factura electrónica? Procesos paso a paso
El proceso de facturación electrónica sigue una secuencia lógica desde el registro de las condiciones contractuales hasta el almacenamiento del documento:
| 1. Registro de condiciones pactadas | Se registran en el sistema los precios, tarifas, plazos de cobro y condiciones específicas acordadas con el cliente. En el sector energético, esto incluye tarifas de acceso, potencia contratada y condiciones de indexación al mercado. |
| 2. Registro del documento acreditativo | Se registra la entrega del servicio o bien: en energía, los datos de consumo validados por la distribuidora, las lecturas de contador y los ficheros ATR correspondientes al periodo de facturación. |
| 3. Cálculo de la factura | El sistema calcula automáticamente el importe a facturar en base a los datos anteriores, aplicando tarifas, ajustes, descuentos e impuestos conforme a la normativa vigente. |
| 4. Generación del documento electrónico | La factura calculada se genera en formato estructurado (XML/Facturae) con firma electrónica que garantiza su autenticidad e integridad. |
| 5. Envío al destinatario | La factura se transmite al receptor a través del sistema de intercambio habilitado (FACE para AAPP, plataformas privadas o la solución pública para B2B). |
| 6. Almacenamiento y trazabilidad | Tanto emisor como receptor están obligados a conservar las facturas en formato electrónico durante el período legal establecido, garantizando su legibilidad y accesibilidad. |
¿Cómo se calcula una factura electrónica?
El cálculo de una factura electrónica mantiene la misma base que una factura tradicional, pero con una diferencia fundamental; todo el proceso está estructurado y automatizado.
La base imponible: punto de partida
Este valor representa el importe total del servicio antes de aplicar impuestos y es el punto de partida de toda la factura. En el sector energético, este cálculo no es tan directo como en otros ámbitos, ya que no se trata de multiplicar un precio por una cantidad, sino de integrar diferentes variables que dependen tanto del consumo como de las condiciones contractuales del cliente.
Ajustes e impuestos
Una vez definida la base imponible, el siguiente paso consiste en incorporar los ajustes necesarios. En este punto se reflejan las condiciones particulares de cada cliente o contrato: descuentos comerciales, bonificaciones específicas (como el bono social eléctrico).
A continuación, se procede al cálculo de los impuestos. El más habitual es el IVA, que se aplica sobre la base imponible una vez realizados los ajustes correspondientes. En el sector energético pueden intervenir otros conceptos adicionales (impuesto especial sobre la electricidad, cargos regulatorios), lo que obliga a realizar un cálculo preciso y bien estructurado.
Secuencia del cálculo: de la base al importe final
El proceso sigue esta secuencia:
| Concepto | Descripción |
|---|---|
| Base imponible | Resultado del cálculo inicial: consumo × tarifa + potencia contratada + otros conceptos regulados. |
| Descuentos y ajustes | Aplicación de bonificaciones, bono social, regularizaciones de periodos anteriores o condiciones contractuales específicas. |
| Impuestos | IVA (21% o tipo reducido según normativa), impuesto especial sobre la electricidad y otros cargos regulatorios del sector. |
| Importe total de la factura | Resultado final que el cliente debe abonar, con desglose completo de cada concepto y su justificación |